PINTURA AL ÓLEO la web original de Miguel Fernández
  La cuestión del barnizado en la pintura al óleo
 
La cuestión del barnizado en la pintura al óleo
Miguel Antonio Fernández Fernández



Unos dicen que no es necesario barnizar un óleo, otros dicen que sí. Entre los aficionados hay muchas dudas. Entre los profesionales y los restauradores de obras de arte no hay duda:

Hay que barnizar los cuadros pintados al óleo.

¿Cuándo no hay que barnizar un cuadro? Cuándo la estética de la obra se pudiera ver muy alterada por el efecto del barniz. En ese caso es una decisión del artista. Pero tenga en cuenta que al final su obra será barnizada, porque cuando sea restaurado en el futuro, es norma que se barnicen las obra.



Consejos:

Usar siempre barnices para cuadros fabricados por empresas dedicadas a las bellas artes. ¿Qué característica tiene un barniz para cuadros? Que es reversible, es decir que se puede eliminar, quitar sin que sufra la pintura al óleo. Un barniz para cuadros se elimina fácilmente y tiene una composición probada para ello, un barniz industrial para muebles no está hecho con ese fin tiene otra composición y lo que se busca es que no se elimine. Que el barniz se estropee con al cabo de 50 u 80 años no importa, pues se elimina y se aplica uno nuevo. Lo que no se debe estropear es el óleo. Es como si se estropea el cristal del marco de un dibujo a lápiz, si se ha rajado, agrietado o perdido transparencia se cambia el cristal del marco por uno nuevo, pero el dibujo queda intacto. Cualquier protección que preserve la conservación de la obra es lo más conveniente. 

Antes de barnizar hay que esperar rigurosamente un mínimo de 6 meses para cuadros con capas de óleo finas y un año para cuadros empastados.

Repetimos. El barniz realmente protege la pintura al óleo. Aunque se estropee el barniz con el paso del tiempo, el barniz está preparado para ser eliminado y sustituido por uno nuevo.

En un cuadro barnizado el paso del tiempo actúa sobre el barniz y no sobre el óleo. En un cuadro sin barnizar el paso del tiempo actúa directamente sobre el óleo. El barniz se puede reparar, el óleo no.

Los barnices actuales que dan resultados profesionales son:

El barníz sintético.
El barniz dammar.

El barniz sintético se adquiere en el comercio ya preparado. El barniz dammar también se adquiere ya preparado pero el artista lo puede preparar fácilmente. Adquiere la resina dammar, selecciona los trozos más claros y que no tengan impurezas, lo deposita en una bolsa de tela fina (como por ejemplo la de un pañuelo), ata bien la bolsita con un cordel fino y lo deja en suspensión en un tarro de cristal para que se disuelva en esencia de trementina rectificada. Tarda dos o tres días en disolverse por completo. Se elimina la bolsita y queda el barniz listo para usar. La proporción clasica es 1 parte de resina por 3 de esencia de trementina.

Los barnices se aplican poniendo el cuadro en horizontal. Previamente se le habrá quitado el polvo. Se aplica el barniz con una paletina (brocha ancha y plana) de cerdas suaves. El cuadro ha de quedar en posición horizontal hasta que se seque.

Para el barnizado con efecto brillante, es normal dar dos capas finas y cruzadas. Cuando decimos finas, nos referimos a capas bien extendidas, dando pasadas suaves y repetidas, sin que queden charcos, regueros, gotas.

Para los barnices semimates y mates, es mejor dar una sola capa. Pero un truco es dar una primera capa de barniz brillante y una segunda de barniz semimate o mate. Esto se hace porque si damos dos capas de barniz mate, el cuadro queda como si estuviera envuelto en una capa de plastico y no da un efecto natural.

De todas formas los cuadros brillantes con el paso de los años pierden ese brillo cristalino.

Si deseamos que el barniz quede muy fino, casi sin que se note, con efecto de museo, hay que terminar el barnizado con una muñequilla. La muñequilla es una bola de tela (como por ejemplo la de un pañuelo) rellena con algobón y cerrada con un cordel fino. Primero damos el barniz con la peletina y a continuación pasamos la muñequilla suavemente y repetidas veces hasta que vemos que ha quedado una capa fina. Lo que hace la muñequilla es dejar la capa con el mínimo barniz y que no se noten las pincelada, regueros gotas. Es como darle un repaso. La muñequilla va muy bien en cuadros de pintura lisa y no de pintura con empastadas.

En cuadros grandes el barnizado se hace por partes o franjas. Por ejemplo, un cuadro lo dividimos mentalmente en cuatro franjas. Colocamos un listón de madera para determinar la primera franja y lo barnizamos. Movemos el listón para la segunda franja y lo barnizamos y así sucesivamente. De esta manera vamos por orden y nos aseguramos que no quedan zonas vacías de barniz.


(C) 2012. Miguel Antonio Fernández Fernández. Todos los derechos reservados
 
  Total 445520 visitantes (781279 clics a subpáginas)  
 
=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=