PINTURA AL ÓLEO la web original de Miguel Fernández
  Pintura al óleo pruebas caseras de materiales
 

 

Pintura al óleo pruebas caseras de materiales
 Miguel Antonio Fernández Fernández
 
 
 



En este artículo encontrará un conjunto de pruebas que puede realizar en su propio taller para comprobar la calidad de sus materiales o para compararlos entre sí. En los manuales de tecnología artística se nos explican conceptos o materiales, algunas veces sin un razonamiento realmente empírico, sino que se transmite digamos «de generación en generación». Pero los tiempos cambian y la industria ha mejorado mucho en los últimos decenios. Los materiales actuales se han perfeccionado de tal manera que muchos conceptos de dichos manuales se han de poner en duda o por lo menos experimentar.
Por tanto, de lo que se trata con estas pruebas es que el artista compruebe los materiales y sus posibilidades por sí mismo.
Hay que tener en cuenta que las pruebas necesitan mucho tiempo para obtener resultados, por lo que hay que colmarse de paciencia.
Proverbio: «Para muestra, un botón».
 
 
Prueba de amarilleo de los medios
En los manuales sobre técnica artística se nos ofrecen fórmulas antiguas y nuevas de medios; además, los fabricantes comercializan sus productos sin que sepamos exactamente lo que contienen. ¿Funcionan de verdad? Personalmente he probado muchas y tengo que confesar que autores y fabricantes prestigiosos me han decepcionado. Unas amarillean, otras permanecen pegajosos o modientes, o tienen un aspecto plasticoso, o excesivamente brillante, o tardan demasiado tiempo en secar.
Para hacer una prueba de medios tomemos un tablero imprimado y tracemos tiras de dos centímetros aproximadamente. Para esta prueba usaremos sólo el color blanco que es el tono en el que se va a apreciar rápidamente el amarilleo. En la primera tira pintemos con blanco de titanio puro, sin diluir, será el control, con el que compararemos los demás. En la segunda tira aplicamos el blanco diluido con el medio n.º 1, de forma que la pintura quede cubriente, no traslúcida. En la tercera tira aplicaremos el blanco diluido con el medio n.º 2 y así sucesivamente. Probaremos todos los medios comerciales o caseros de que dispongamos.
El tablero una vez bien seco, se pueden exponer en condiciones adversas como: ponerlo en la oscuridad, en un lugar excesivamente húmedo y caluroso. Puede valer encerrarlo en un pequeño armario con unos platos de agua. A las pocas semanas se aprecia el cambio. Pero más se nota pasado un año.
Si amarillea uno de los medios y el control no, podemos clasificar el medio como malo. Si amarillea el medio y el control, se acaba la prueba: los medios son válidos, amarillean a la vez que la pintura pura.
 
Prueba de secado de veladuras
En los manuales se dan fórmulas para veladuras y en el comercio también se venden productos para dicho fin. Pero una veladura puede tardar poco o mucho tiempo en secar. Si confiamos a ciegas en «x» medio, puede que nos vaya bien, pero puede que nos llevemos una sorpresa y dicho medio tarde cinco días en estar seco al tacto, lo que nos puede llevar a la desesperación.
Sobre un tablero imprimado aplicaremos una capa de óleo opaco con textura lisa. Usaremos un color claro. Dejaremos secar la capa. Después aplicaremos tiras de veladuras de color de 3 ó 4 centímetros de ancho con diferentes medios.
Cada día tocaremos la veladura con los dedos para comprobar si está fresca, mordiente o seca. Anotaremos los días que ha tardado en secar.
Que la fórmula de un medio esté en un libro o comercializada no indica nada, siempre debemos comprobar que es adecuado para nuestros fines.
 
Prueba de amarilleo de las veladuras
¿Tenemos la confianza de que nuestras veladuras no van a amarillear? Con el paso del tiempo seguro que sí, pero no podemos esperar tanto. Comprobémoslo antes.
Sobre un tablero imprimado pintamos una capa de óleo de color blanco. Cuando esté seco aplicamos el medio para veladuras sin mezclar con color, como si fuera un barniz. Lo dejamos secar.
El tablero se coloca en un lugar oscuro, húmedo y caluroso.
Al cabo del tiempo se compara cuál amarillea.
Lo mismo se puede hacer para comprobar el amarilleo de los barnices protectores.
 
Prueba de resistencia a la luz
Esta es de las pruebas quizás más importante. ¿En qué punto se decolora un tono de óleo? ¿Qué colores son más resistentes? ¿Es verdad la tabla de resistencia de los catálogos de los fabricantes? ¿Resiste lo mismo un color de «estudio» que un color de «artistas»? Quizás no haya tanta diferencia y nos llevemos una sorpresa.
Necesitamos dos tableros uno de control y otro experimental. En los dos se colocan en el mismo orden una tira de todos los colores de los que dispongamos o nos interese probar. Se dejan secar bien, por lo menos un mes. El tablero de control se guarda en el estudio y el experimental se coloca en una ventana soleada en orientación sur.

Cada tres meses se comparan los colores de los dos tableros y se anota qué color ha cambiado de tono. Previamente limpiaremos de polvo el tablero experimental con un trapo húmedo.
No es significativo que el color se agriete, ensucie o desprenda, lo único que nos fijaremos es el cambio de color.
Algunos fabricantes comprueban los pigmentos aplicando luz ultravioleta. Si no cambian después de 100 horas de exposición le dan tres estrellas. No especifican qué tipo de lámpara y su intensidad.
La exposición directa al sol equivale aproximadamente de 12.500 a 6000 lux según la estación. Personalmente no podemos medir con exactitud las variaciones lumínicas. Si se expone 10 horas al día durante nueve meses a una media de 5.000 lux, el color ha acumulado 13.500.000 de lux sin deteriorarse. Si un cuadro se expone a 150 lux 10 horas al día, empezará a deteriorarse a los 24,6 años, ya que los efectos de la luz son acumulativos.
Pero ¿cuántos meses deben estar las pruebas? Lo mejor es comparar nuestra marca con la mejor marca que podamos conseguir. Por ejemplo, habitualmente usamos el amarillo cadmio claro de la marca «x» y queremos saber cómo es de bueno, compramos un tubo de amarillo cadmio claro de la mejor marca «z» y sometemos ambas a la prueba de insolación. Cada dos o tres meses observamos si hay o no diferencia. Cuantos más años pasa más claro tendremos qué colores son realmente permanentes a pesar de lo que digan los catálogos de los fabricantes.
 
Prueba de permanencia
¿Qué marca de óleo dura más? Se lo habrá preguntado. En la publicidad le ponen un pegote de pintura «x» al lado de la pintura «z» muy deteriorada. ¿Es verdad o simplemente publicidad? Probemos. No es lo mismo resistencia a la luz que permanencia. En este último concepto se observará que las capas no se agrieten, arruguen, desprendan o desmenucen.
Un tablero imprimado lo podemos dividir en tres zonas para hacer una prueba, con tres marcas de óleo, por ejemplo, dos marcas para «artista» y una para «estudio». En cada zona aplicamos pintura muy diluida en trementina, lisa tal como viene del tubo, empastada y grandes pegotes. En alguna zona disolvemos la pintura con un medio. Dejamos secar la pintura y se expone a la intemperie. Nos olvidaremos del tablero y lo observaremos cada seis meses hasta obtener nuestras conclusiones.
 
Prueba comparativa de técnicas
Entre los artistas se encuentran los partidarios del óleo y los partidarios del acrílico, también se encuentran los apasionados por las técnicas antiguas como el temple, la encáustica. Comparémoslas.
En un tablero imprimado adecuadamente se pintan tres zonas: una con acrílicos, otra con óleos y la tercera con temple de huevo. Se dejan secar bien y se exponen a la intemperie. Tras meses o incluso años se pueden sacar conclusiones.
Pero el problema es que los artistas no pintan con determinadas técnicas por lo que duran, sino porque buscan cualidades en unas técnicas que no encuentran en otras.
 
Conclusiones
1.   Las pruebas explicadas, evidentemente, no son de laboratorio y no estarán hechas en las mejores condiciones, ni normalizadas, pero si nos servirán para divertirnos y obtener nuestras propias conclusiones.
2.   Preparar unas pruebas de este tipo no requieren mucho esfuerzo. Nadie cree en los conocimientos de los demás hasta que él mismo lo prueba. En definitiva somos como santo Tomás que hasta que no metemos el dedo en la llaga no creemos.
3.   Cuando tenga sus conclusiones, habrá aprendido mucho, pero no vaya por ahí derrotando a los fabricantes, ellos hacen más pruebas que nosotros y saben hasta dónde puede dar de sí un material. Otra cosa son los intereses publicitarios y comerciales.
4.   La mayor conclusión que obtendrá será que debe pintar con los mejores materiales que encuentre y usarlos sin hacer tonterías. La misma conclusión a la que llegaron los antiguos maestros.
 
© 2006 Miguel Antonio Fernández Fernández.
Todos los derechos reservados incluidos los de reproducción total o parcial.

 
 
  Total 375645 visitantes (673996 clics a subpáginas)  
 
=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=