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  Cómo fabricar artesanalmente colores al pastel por el propio artista
 

 

Cómo fabricar artesanalmente colores al pastel por el propio artista
Miguel Antonio Fernández Fernández




 
La fabricación artesana de barras de pastel es muy sencilla y casi siempre es un éxito.
 
Materiales
Agua.
Cola blanca PVA.
Pigmentos puros.
Lámina de cristal.
Envase de carrete fotográfico de 35 mm.
Espátula.
3 láminas de cartón duro.
 
Fase primera: preparación del aglutinante.
El aglutinante es una cola muy floja que sirve para adherir las partículas de pigmento entre sí el tiempo suficiente para aplicarlo sobre el papel, pero —como ya sabrá— se ha de diseminar rápidamente por la superficie permitiendo su mezcla, como si no tuviera ningún aglutinante. El problema del pastel es que no se puede preparar un único aglutinante para todos los colores, ya que si usamos siempre el mismo, unos colores quedarán duros y otros blandos rompiéndose nada más cogerlos.
La preparación del aglutinante se realiza echando al agua —por ejemplo 200 mililitros— cola blanca de PVA. Hay que echar muy poca cantidad, el suficiente para que el agua empiece a tomar un aspecto casi lechoso. La composición se agita vigorosamente. A partir de dicha composición, y por experimentación, echaremos más o menos cola según el pigmento a usar. En este caso no se pueden dar medidas exactas, ha de probar.
 
Fase segunda: confección de las barras de pastel
Sobre una superficie de cristal se echa el pigmento en forma de montaña. Para una barra de pastel es suficiente el volumen que cave en medio envase de los antiguos carretes de fotografía de 35 milímetros. Después se hace un cráter con la espátula, como el que hacen los albañiles cuando van a mezclar el agua y el cemento en el suelo. En dicho cráter se echa aglutinante, más o menos que se llene la mitad del cráter. A continuación con una espátula se mezcla poco a poco el aglutinante y el pigmento. Hemos de conseguir una pasta similar al de una pelota de arcilla. Se ha de lograr que la pelota se pueda coger sin que se quede excesivamente pegado a los dedos. Si está muy blanda hay que añadir más pigmento, si está quebradiza se añade unas gotas de aglutinante. La clave, por tanto, está en lograr una pasta como la de una plastilina, un trozo de barro o una masa del pan que se pueda modelar con los dedos.
Finalmente se toma la masa y se modela un churro. Dicho churro se coloca sobre un cartón duro. Con un segundo cartón se modela un cilindro realizando movimiento con el cartón superior hacia delante y hacia detrás. La barra se deposita sobre un tercer cartón —junto a todas las barras que elaboremos— y se deja secar uno o dos días a la sombra.
Si al hacer la barra con los cartones ésta se agrieta, es por falta de aglutinante. Se puede reutilizar la barra echándole unas gotas de aglutinante, amándola y formando de nuevo el cilindro.
 
Gradación de colores
En las técnicas secas y semisecas, como los lápices de colores, los rotuladores y el pastel, el artista trabaja más cómodamente si posee una amplia gama de tonos. De ese modo el colorido es más rico que si utiliza pocos colores aunque se mezclen. Ha de preparar una amplia gama de pasteles, para ello se mezcla el pigmento puro, por ejemplo el ocre, con blanco de titanio en diferentes proporciones hasta lograr 4 ó 5 tonos. Lo mismo se puede hace mezclando varios tonos puros, por ejemplo el ocre con el sombra tostada, logrando una graduación de 3 ó 4 tonalidades.
Como hemos dicho antes, es necesario que experimente con la proporción del aglutinante adaptándolo al tipo de pigmento.
Las barras de pastel artesanas no tienen nada que envidiar a las comerciales. El color puede ser intensísimo. Por supuesto todo depende de la calidad de los pigmentos.
 
© 2006 Miguel Antonio Fernández Fernández.
Todos los derechos reservados incluidos los de reproducción total o parcial.
 
 
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